25 de marzo de 2009

La inmensidad

 La Inmensidad, es, podría decirse, una categoría filosófica del ensueño.
(...) En el alma distendida que medita y que sueña, una inmensidad parece esperar a las imágenes de la inmensidad. El espíritu ve y revé objetos. El alma encuentra en un objeto el nido de su inmensidad. Tendremos varias pruebas de ello si seguimos los ensueños que se abren, en el alma de Baudelaire, bajo el signo único de la palabra vastoVasto es una de las palabras más baudelaireanas, la palabra que, para el poeta, señala más naturalmente la infinitud del espacio íntimo. 
(...) Para Baudelaire, el destino poético del hombre es ser el espejo de la inmensidad, o más exactamente todavía: la inmensidad viene a tomar conciencia de ella misma en el hombre. Para Baudelaire el hombre es un ser vasto.
Es de esas palabras que un escritor dice siempre en voz baja mientras la escribe.
La palabra vasto es entonces un vocablo de la respiración. Se coloca en nuestro aliento. Exige que este aliento sea lento y tranquilo y siempre, en efecto, en la poética de Baudelaire, la palabra vasto induce calma, paz, serenidad. Traduce una convicción vital, una convicción intima. Nos trae el eco de las cámaras secretas de nuestro ser. Es una palabra grave, enemiga de las turbulencias, hostil a los excesos vocales de la declamación. Se la quebraría en una dicción sujeta a la medida. Es preciso que la palabra vasto reine sobre el silencio apacible del ser.
Si yo fuera psiquiatra, aconsejaría al enfermo que padece de angustia, en el momento de la crisis, que leyera el poema de Baudelaire, repitiendo muy suavemente la palabra baudelaireana dominadora, esa palabra vasto que da calma y unidad, esa palabra que abre un espacio, que abre el espacio ilimitado. Esa palabra nos enseña a respirar con el aire que reposa en el horizonte, y lejos de los muros, de las prisiones quiméricas que nos angustian(...).


Fragmentos acerca de la obra de Charles Baudelaire, del libro la Poética del Espacio, de Gastón Bachelard.


Y sólo en una hoja de papel o con una palabra uno intenta hablar de inmensidad.
Me gusta Baudelaire.
Me gusta el horizonte.

4 comentarios:

Carlos Sandoval dijo...

Con respeto de su muy augusta merced.

La palabra vasto es de alguna manera, humanista. Por que solo a escala humana y como referencia de nuestra dimensión significada podemos concebir lo vasto de las cosas.
Paradigma es el hombre donde lo vasto florece en multiplicidad de fenómenos, pues vasto es en su soledad, su ambición, su tristeza, su ignorancia, su deseo, su soberbia. Vasto es en ellas como vasto el universo que desconoce que lo es, pues entre sus principales características esta la de ser.
Vasto es nuestro aliento y vasto es nuestro deseo de encontrar la calma.
Humanista es esta palabra que tan bien define nuestra paradoja de ser, cada uno, universo vasto e ignoto.

Insignificante.

Me gusta lo vasto del cielo, cuando roza el horizonte. Y lo insignificante que soy ante el vasto vació que me rodea.

marco dijo...

tengo varios espejos de la inmensidad, de lo vasto.
uno, es una hoja de un libro inmortal e infinito que fue tocada con una segunda capa por una de las cuatro manos que lo concibió originalmente. (a través de la vastedad según tengo entendido).
y otro, que pareciera el universo en un cartoncito de territorio definido, unos cuantos centímetros cuadrados donde a partir de hoy vuelo, vasto y feliz y como en el primero, con una fe compartida.

Leonor dijo...

que bello regalo Ceci!!!!

Cecilia Varela dijo...

Señor Sandoval, gracias por sus palabras.
Marco, me alegra que tenga usted un universo en retazos de papel, fragmentos de espejo donde poder mirarse. Y su felicidad es la mia. Saludole atte.
Leo, viste que bonito?
abrazos!