18 de septiembre de 2016

Lope un León Miope



Miserable

Al señor de la esquina lo siguen sus miserias. Inseparables, de su propia sombra, lo persiguen a plena luz del día. Tiene miserias de domingo lánguidas y melancólicas. Miserias de sobra incrustadas en los zapatos, confundidas y recalentadas. Miserias de café que se escapan por la ventana. Miserias arrastradas, aturdidas y furiosas. Miserias que formulan teorías de complot contra otras miserias. Miserias a intervalos y de larga duración. Miserias obstinadas y ruidosas. Otras, las más complejas, las teje en aquellos silencios largos y distantes que le regala a su espejo cuando decide mirarse.

© Cecilia Varela