23 de febrero de 2008

Entre irse y quedarse

Entre irse y quedarse duda el día, enamorado de su transparencia.
La tarde circular es ya bahía: en su quieto vaivén se mece el mundo.
Todo es visible y todo es elusivo, todo está cerca y todo es intocable.
Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz reposan a la sombra de sus nombres.
Latir del tiempo que en mi sien repite la misma terca sílaba de sangre.
La luz hace del muro indiferente un espectral teatro de reflejos.
En el centro de un ojo me descubro; no me mira, me miro en su mirada.
Se disipa el instante.
Sin moverme, yo me quedo y me voy: soy una pausa.
Octavio Paz
Ilustración escolar - Editorial Trillas

11 de febrero de 2008

La casa

Mi casa está lejos,
ya no conservo las llaves.
Todavía escucho mi nombre...
Mi nombre en su boca es amarillo
va cayendo por las escaleras
hacia el jardín que ya no encuentro.
Estoy afuera.
Me he perdido.
Escucho mi nombre…
© Cecilia Varela

10 de febrero de 2008

Generaciones

Ella escribe. Da vueltas por la casa aplastada de palabras, por las calles de transeúnte del tiempo, por las sombras de ese otoño permanente, allí donde el sol sólo alborea en mañanas extrañas.
Generación tras generación nace la palabra. Ella escribe, no puede hacer otra cosa. Escribe.
Escucha un sonido, ve una flor y la hace cuento y sabe que es extranjera, que siempre lo será, esté donde esté, vaya donde vaya, es extranjera de sus propias palabras que se ordenan en la hoja como se ordenaban sus juguetes infantiles a la hora de la siesta.
Elina Wechsler

4 de febrero de 2008

Melancolía


1 de febrero de 2008

Duelo


Al entierro asisten las palabras.
Los silencios nunca estuvieron mejor,
por fin callan.
Ya no te nombro.